por
Tigresa
@ 2007-10-12 - 12:54:56
Acá estoy, nuevamente integrada al mundo laborar y sus vicisitudes, en mi primer mes me topé con una semana de vacaciones… sin querer queriendo como dice el chavo del 8, porque lamentablemente me pagaron la mitad del mes no más… Y todos los días la odisea de tomar movilización, las micros vienen llenassssssssssssss…. Y si es que me paran los desgraciados, porque a veces me quedo esperando el bus durante 15 a 20 minutos, y ahí ya llego tarde, es que igual me queda medio lejos de la casa… Supongo que también debería levantarme más temprano, pero no puedo abrir los ojos antes de las 06:15 AM … puedo cerrarlos después de las 08:00 AM que no es lo mismo jejejejeje…
Es extraño, lo que sucede en las micros, cuando te subes a una y vas todo achoclonado con las otras personas y todos con sus aparatos para escuchar música… a mi se me rompió el manos libres de mi celu, asi que no tengo na’ pa’ escuchar, entonces sucede lo increíble, el chofer escuchando música docta, música barroca, en fin puros violines, vientos y todo cambia, la prisa y el stress pasan, durante la hora que demora mi viaje me voy volando, soñando con praderas de trigos moviéndose al compás de la brisa, con el mar, con un cielo azul profundo…
La música realmente me deja en otra, y movilizarme también, esperar un colectivo para hacer más corto el viaje… y cuando ya estás arriba mirando por la ventana vez a ese hombre estupendo y para tus adentros piensas “mmmm guachito, podría subirse acá al ladito…” el punto es que el guachito se sube, pero resulta que se ve lindo por fuera, pero es un cacho dentro del colectivo, sus piernas largas y su tremenda espalda que se veía tan linda tras el vidrio es una verdadera molestia cuando te quedas en el asiento del medio, entre la niña delgadita y el tremendo mastodonte, que sigue siendo lindo, pero demasiado grande para el espacio que tenemos… Se veía mejor todo desde la ventana…
Y la música, el chico del colectivo escuchando regueton, a la flaquita se le ocurre llevar el ritmo con la pierna, y el guapo que está tan incómodo como yo… Nos volvemos cuasi enemigos, al final la flaquita no ocupa mucho espacio, pero no cabemos él y yo en el mismo espacio, entonces para mis adentros pienso nuevamente “A que hora bajará el mino… o seguirá pegando codazos… y así estamos, la música mueve… yo entré a trabajar y parecía un funeral mi oficina… hasta que me conseguí parlantes para poder poner música, ahí todo cambio, volví a sentirme en casa.
Cuando oímos música ya no estamos solos, incluso cuando somos más jovencitos nos creemos la música, por ejemplo en vez de decir “A mi me gusta el trash, decíamos yo soy trash, o bien a mi me gusta el tecno, yo soy tecno, y en fin… nos vestimos, nos pintamos y casi sudamos la música… jajajaja… pareciera que me fumé un cuete… y hace rato que no fumo… solo pienso y pienso y escribo y escribo y al final ya no digo nada…En fin... ahora no soy pokemona... ahora soy heavy hard core jajajajajajajjajaa